MI HISTORIA
Quién soy
"No estoy aquí para decirte quién tienes que ser… estoy aquí para ayudarte a recordar quién eres."
Soy Rashiva… os preguntaréis de dónde viene este nombre, ¿verdad? Mi nombre completo de pila es Rafael Molina García, pero mi nombre espiritual y con quien se identifica mi alma es RASHIVA: una mezcla de RA (que viene de Rafa) y de SHIVA (Dios de la Masculinidad en el Hinduismo). Esta fusión me ocurrió haciendo tantra, en una experiencia mística muy interesante.
¿Dónde y cómo empezó todo?
Soy madrileño de nacimiento y me crié en Torrejón de Ardoz (Madrid). Desde niño fui extrovertido, carismático, deportista y muy sensible. Aunque durante mucho tiempo no sabía qué hacer con esa sensibilidad. Como muchos hombres, aprendí a protegerme, a tirar hacia delante, a hacerme fuerte por fuera… mientras por dentro había una parte de mí que necesitaba ser escuchada.
Vengo de una historia familiar compleja. Padres separados, una familia disfuncional y una madre enferma desde que yo era apenas un bebé hasta su muerte en 2023 de un ICTUS, con solo 65 años. Crecer cerca de la enfermedad, la ausencia emocional y el sufrimiento por mi sensibilidad mal gestionada… te marca. Te obliga a madurar antes de tiempo. Te enseña a sobrevivir, pero a la vez a desconectarte de tu verdadera esencia.
El deporte como refugio
Durante muchos años encontré refugio en el deporte. Fui jugador profesional de baloncesto y llegué a debutar incluso en la Liga ACB (1ª división en España). El baloncesto me dio disciplina, carácter, liderazgo, esfuerzo y una mentalidad fuerte. Pero también me llevó al límite. Me rompí el hombro, la rodilla y perdí también mi salud mental… finalmente tuve que retirarme del baloncesto profesional.
Aquello fue mi primer "fracaso" y una de mis primeras grandes muertes internas.
Porque cuando dejas de ser aquello con lo que te has identificado durante años, aparece una pregunta que puede romperte o despertarte:
¿Quién era yo después del baloncesto?
Después del baloncesto
Después estudié CAFyD (Ciencias de la Actividad Física y del Deporte) con mención en Salud. Trabajé como entrenador personal de alto standing durante 5 años. Acompañaba a personas a transformar su cuerpo, mejorar su físico y alcanzar objetivos de salud. Pero con el tiempo empecé a sentir que algo se quedaba incompleto.
Porque el cuerpo habla… lo que el alma esconde.
Y detrás de una lesión, de una ansiedad, de una exigencia constante, de una falta de energía o de una necesidad obsesiva de control, muchas veces hay algo más profundo pidiendo ser mirado.
Llegó un momento en el que ya no podía separar mente, cuerpo y alma. Entendí que no podía seguir acompañando solo desde el entrenamiento físico cuando dentro de mí había una verdad más grande queriendo abrirse paso.
2020 — el despertar
En 2020, durante la pandemia —o PLANdemia, según desde dónde elija mirarlo cada uno— viví un profundo despertar de consciencia. Empecé a observarme desde otro lugar. A mirar mi vida, mis creencias, mis heridas, mis decisiones y el sistema en el que había estado viviendo.
Empecé a ver la Matrix.
No como una película, sino como una forma de vivir dormidos: obedeciendo mandatos, repitiendo patrones, buscando aprobación, persiguiendo una idea de éxito que muchas veces no nace del alma, sino del miedo.
Ese despertar me llevó, al salir del confinamiento, a un retiro espiritual de larga estancia. Estuve cinco meses viviendo allí. Cinco meses de silencio, meditación, trabajo profundo con el ego, observación interna y conexión con el camino del corazón.
No fueron unas "vacaciones"… fue un encuentro conmigo mismo.
Allí empecé a comprender que muchas veces no necesitamos convertirnos en alguien nuevo, sino recordar quiénes éramos antes de que el mundo nos dijera quién debíamos ser.
Hoy
Hoy vivo en Sevilla y soy padre de una niña preciosa que se ha convertido en mi motor más profundo. Ella me recuerda cada día que sanar no es solo un acto personal, también es un acto de amor hacia quienes vienen detrás.
Mi camino no solo nace de una teoría aprendida en libros… nace de la vida, de las lesiones, las pérdidas de seres queridos, la retirada, la enfermedad, la búsqueda, el silencio, la separación de la madre de mi hija, la paternidad, el amor y el renacimiento.
Por eso nace "Despertando con Rashiva"
Para acompañar a personas que sienten que la vida que están viviendo ya no les representa…
- Personas que han conseguido cosas, pero sienten vacío.
- Personas que sonríen hacia fuera, pero por dentro saben que algo no está en paz.
- Personas que intuyen que hay otra forma de vivir: más auténtica, más consciente, más libre y más conectada con el corazón.
Mi trabajo une elevación de consciencia, liderazgo y desarrollo personal. Acompaño procesos de transformación profunda desde un lugar cercano, honesto y amoroso, pero también directo. Porque sanar requiere amor, pero también valentía y firmeza.
"No estoy aquí para decirte quién tienes que ser… estoy aquí para ayudarte a recordar quién eres."
A mirar tus heridas sin juicio.
A desmontar las capas que ya no te pertenecen y a derretir todo ese hielo construido…
A reconectar con tu poder personal y, sobre todo, a conectar con tu verdad interior, sea cual sea.
¿Lista/o para recordar?
Tu próximo paso comienza con una decisión. Da el siguiente.